Imagina tu vida como un partido de fútbol. Tienes gente en las gradas,  jugadores en el campo y entrenadores. ¿Cómo pasas el día? ¿Lo pasas  pensando en lo que vas a hacer? ¿Pasas el día estudiando algo que planeas hacer? ¿Lo pasas quejándote de los demás? ¿Pasas el día quejándote de las cosas que suceden?

Las personas que están en las gradas, charlan y cotillean acerca de la vida, el odio y el amor que sienten hacia las personas que realmente están viviendo sus vidas. Ya seas una persona que siente celos o envidia de su vecino, o siente admiración por su cantante o deportista favorito, eres alguien que no vive sobre el terreno de juego.

Eso es vivir tu vida en el trance de las masas mientras permites que tu vida pase por delante de ti, haciendo un gran trabajo como espectador de la misma. ¿Has notado que la gente de las gradas se pasa el partido abucheando, o hablando y opinando sobre de qué manera debería haber hecho el jugador determinada acción? La vida es dolorosamente mundana cuando no tenemos nada en el terreno de juego.

Vamos de paso por la vida, hacemos lo que hacemos y luego morimos. Hablar sobre el libro que queremos escribir, planear nuestras vacaciones  alrededor del mundo, incluso estar leyendo este artículo ahora mismo, nos mantiene como espectadores.

Baja al campo. Entra en el terreno de juego tomando acción. Toma acción llamando a la gente que pensabas llamar pero que siempre has estado posponiendo. Toma acción eliminando la brecha que te separa de las personas que más te importan.

¿Qué tienen en común personas como Gandhi, Martin Luther King u Obama? Que son humanos. Y humanos somos todos.

Todos tenemos las mismas capacidades en nuestro interior. Cualquier persona puede marcar la diferencia en este mundo. Tú mismo puedes marcar la diferencia hoy mismo simplemente por compartir esa contagiosa sonrisa que atesoras. Puedes marcar la diferencia con sólo ensalzar y edificar a tu equipo. La próxima vez que te quejes sobre todas las cosas que crees que los tuyos hacen mal, para y pregúntate ¿Qué es lo que me gusta de ellos? ¿Qué cosas son las que nos mantienen unidos?

No existe “algún día”. “Algún día” es la excusa que te pones a ti mismo para procrastinar el presente. “Algún día” es pereza, es vaguería. La próxima vez que digas “algún día”, corrígete a ti mismo y di “jamás haré esto que me encantaría estar haciendo”. Por ejemplo, cuando digas: “Algún día encontraré el trabajo de mis sueños” corrígete y di: “No es lo suficientemente importante para mí encontrar el trabajo de mis sueños, así que me resignaré el resto de mi vida”. ¿Suena un poco diferente verdad? Pero por desgracia, es la realidad.

Toma acción ahora. ¿Quieres arreglar una relación? Descuelga el teléfono y hazlo. ¿Quieres escribir un libro? No acabes de leer este artículo y ponte a ello. ¿Quieres reclutar al líder perfecto? Conviértete en él primero y atraerás a los mejores. Deja de culpar a los demás. Deja de señalar con el dedo. Deja de buscar excusas.

Lo sé, ya sé que muchos de vosotros creéis tener MUY buenas razones por las que hundiros y odiar vuestra vida o razones por las que creéis que no podéis tener éxito. No eres único. Tus mismas circunstancias han afectado a muchos otros que han salido del paso y prosperado. ¿No me crees? De acuerdo, aquí va:

Como niña, creció en una casa de huéspedes en la que su madre se encargaba de la limpieza. No fue hasta los 7 años que experimentó lo que era tener una cama propia, pues siempre había tenido que compartirla. A la edad de 9 fue violada por su primo, quien seguidamente la sacó a pasear y la invitó a un helado, convenciéndola de que lo mantuviese en secreto. Y no fue la última vez. Más tarde, su tío haría lo mismo, así como un amigo de la familia. A los 14 años dio a luz a un niño que murió dos semanas después. ¿Sabes quién es esta mujer? Esta mujer es Oprah Winfrey. La mujer más influyente y exitosa sobre la faz de La Tierra.

Hay personas que buscan sus fallos y errores como si fuesen a recompensarle por ello. Puede que tu historia sea peor que la de Oprah… ¿y qué? ¿Qué esperas ganar? ¿Esperas que te den un premio por la vida más destrozada? O, ¿prefieres vivir una vida digna de ser vivida?

Nada te está reteniendo excepto tú mismo. Jack Canfield dice que el éxito está fuera de tu zona de confort. Toma acción hoy, no “algún día”. Cuando estás en el terreno de juego, las experiencias se viven más, tu energía es ilimitada y pierdes las cadenas que te atan y el miedo.

Tienes todo lo que necesitas en tu interior, simplemente toma acción y se testigo de tu verdadera grandeza.

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