La manera de vestir puede emplearse para revelar a los demás aspectos de nuestra personalidad, nuestra profesión, estatus social y económico, incluso nos definimos a nosotros mismos ideológicamente.

Por ello no hay una única forma correcta de vestir, sino que debemos adaptarla a lo que queremos transmitir en esa situación en concreto y lo que queramos conseguir con ello.

Si quieres dar imagen de ser muy creativo e innovador, quizás debas vestirte de una forma más casual. Puede ser el caso de un empresario de Internet o un publicista, por ejemplo. Si en cambio nos movemos en un ámbito empresarial más tradicional, debes intentar tener una imagen más conservadora.

Sentido Común

No es necesario cambiar nuestro estilo personal ni fingir lo que no somos, pero es evidente que el entrevistador, prospecto o público al que te diriges, se creará una primera impresión sobre ti y lo que transmite tu vestimenta.

Seguramente te interesará dar imagen de profesionalidad, de alguien seguro de sí mismo y en quien se puede confiar. Tampoco hace falta convertirse en un especialista en moda ni nada parecido. Solo hay que encontrar cuál es nuestro “uniforme” personal para nuestro trabajo, sea
cual sea.

Según vayamos definiendo nuestro estilo personal a lo largo de nuestra carrera profesional, nuestro armario estará más definido y requeriremos dedicarle menos tiempo a decidir qué es lo más adecuado.

Para los que inician su vida laboral, deben empezar por elegir bien el popular “fondo de armario”. Se trata de prendas básicas que valen para casi todo y combinan entre ellas. Pueden ser por ejemplo un pantalón y/o falda negra y una camisa blanca más o menos formal. Ahí arrancamos.

Código de Vestimenta

Pondríamos como ejemplo el que no se nos ocurriría el ir a una entrevista de trabajo con pantalón corto y chanclas o a la entrega de los Óscar con unos vaqueros.

De igual modo, en casos como reuniones internacionales, respetaríamos la norma de cada nación. Es decir, habría que ajustarse a la norma de los distintos países para ir acorde.

Por ejemplo en países latinoamericanos se suele llevar la guayabera (camisa blanca abierta y suelta), y en países árabes, habría que respetar la petición a las mujeres de no dejar al descubierto rodillas o escotes como respeto a sus costumbres.

Estos detalles marcan sin duda la diferencia y son muy importantes en una primera toma de contacto. Además, si no los tenemos en cuenta, puede llevar al traste desde el inicio una negociación, una venta o una entrevista de trabajo.

Todos sabemos la importancia de los asesores de imagen en la política, los artistas y los altos ejecutivos. Se dedican a pensar como transmitir sin palabras lo que representa cada personaje. Deciden los colores de la vestimenta, el corte de pelo, las gafas, si usar corbatas o no, etc.

Recordemos cómo en España en los años 80, para dar imagen de cercanía al pueblo, se utilizaban prendas de pana, que tiempo atrás solo se usaban en ámbitos rurales por su sencillez y durabilidad.

O cómo ahora, en la actualidad, vemos a todo un gobierno como el griego, recientemente elegido, poner como consigna el no llevar corbata en ningún caso, para con el mismo mensaje del punto anterior, hacerse más accesibles, más cercanos a la gente. Además de añadir un cierto toque de “austeridad” frente a la crisis.

Por todo ello, la vestimenta en el ámbito laboral representa mucho más que el mero hecho de cubrir nuestro cuerpo según la estación o cómo estemos más cómodos. Es un lenguaje no verbal que utilizamos sin darnos cuenta y que nos ayudará o nos perjudicará en el desempeño de nuestro trabajo.

Consejos para reforzar Nuestra imagen con la vestimenta

Independientemente de nuestra imagen personal, dependiendo de a dónde acudamos o de quién tengamos delante, deberemos cuidar cómo nos presentamos, adecuando el vestuario al evento, momento del día, etiqueta requerida, etc.

En general, cuando se tengan dudas sobre qué clientes visitamos o cómo es la vestimenta en el medio al que acudimos, debemos atenernos a estilos más convencionales.

Al empezar nuestra vida laboral debemos comenzar por adquirir prendas básicas y convencionales, a las que iremos añadiendo detalles personales según avanza nuestra carrera.

Cuando vayas subiendo en la escala laboral también deberás cuidar el promocionar tu imagen en la misma medida.

Cuando sea preciso vestir ropa informal o casual, no debe entenderse por ropa descuidada o desaliño en nuestra imagen. En ningún caso elegir vestimenta que pueda destruir la imagen positiva de nosotros mismos.

Se dice que

“hay que vestirse para el trabajo que quieres y no para el que tienes”.

Es importante el promocionarse a uno mismo con todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance, y la vestimenta es una de ellas.

CURIOSIDAD

Se dice que Einstein tenía su armario lleno de prendas iguales en color y forma para no tener que perder tiempo en decidir que se ponía.

Cuando la ocasión requiera traje, mejor optar por colores clásicos como el azul oscuro o el gris. Corbata siempre discreta.

Habrá ocasiones que la vestimenta pueda ser camisa o polo, tejanos y americana.

Para el calzado mejor optar por zapatos de cordones o similar en color oscuro.

Evita zapatillas de deporte y por supuesto chanclas.

Cabello bien cortado. Bien afeitado y en caso de tener barba, bien arreglada.

Prohibido pantalón corto y camiseta.

Ante la duda siempre es acertado el traje de chaqueta clásico de falda o pantalón.

Evitar escotes pronunciados, minifaldas, transparencias, ropa demasiado ajustada o llevar demasiadas joyas.

Se puede dar un toque de color con los complementos (pañuelo, cinturón, bolso, etc).

Cuidado con el maquillaje excesivo, el perfume, las uñas y el peinado.

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